La Revolución Libertadora fue un golpe de Estado que derrocó al presidente Juan Domingo Perón en septiembre de 1955. Marcó el inicio de un período de intervención militar en la política argentina. El poder fue asumido inicialmente por Eduardo Lonardi, quien adoptó un enfoque conciliador con los seguidores de Perón, pero fue reemplazado rápidamente por el general Pedro Eugenio Aramburu.
El régimen militar implementó políticas antiperonistas, como la proscripción del Partido Justicialista y la prohibición de cualquier símbolo relacionado con Perón. Además, buscó estabilizar la economía a través de medidas liberales.
Arturo Frondizi, representante de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), asumió la presidencia en 1958 tras obtener el apoyo encubierto del peronismo. Su gobierno se enfocó en el desarrollo industrial y en atraer inversiones extranjeras, especialmente en el sector petrolero.
A pesar de sus logros económicos, su mandato fue inestable debido a la oposición militar y la presión de sectores antiperonistas. Fue derrocado en 1962 mediante un golpe de Estado.
José María Guido asumió como presidente tras el golpe que derrocó a Frondizi. Su gobierno fue breve y estuvo marcado por la intervención militar en la política. Durante su mandato, se proscribió nuevamente al peronismo y se realizaron elecciones legislativas en un clima de gran inestabilidad.
Arturo Illia fue elegido presidente en 1963 como representante de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Su gobierno destacó por su enfoque en la justicia social, la educación y la salud pública. Impulsó políticas progresistas como la anulación de contratos petroleros considerados perjudiciales para el país.
A pesar de sus logros, enfrentó una fuerte oposición de sectores conservadores y militares, lo que culminó en su derrocamiento en 1966 mediante un golpe de Estado.
La dictadura militar encabezada inicialmente por Juan Carlos Onganía marcó el inicio de la Revolución Argentina, un régimen autoritario que buscó reestructurar el país sin la intervención de partidos políticos. Este período estuvo caracterizado por la censura, la represión y eventos significativos como el Cordobazo, una protesta masiva que reflejó el descontento social.
Otros líderes de este período fueron Roberto Levingston y Alejandro Agustín Lanusse, quien preparó el retorno a la democracia.
En 1973, Héctor Cámpora asumió la presidencia con el lema "Cámpora al gobierno, Perón al poder". Renunció tras 44 días para facilitar el regreso de Perón al poder. Durante el tercer mandato de Perón, el país enfrentó graves problemas políticos y económicos, incluyendo conflictos con grupos guerrilleros y una creciente violencia política.
Tras la muerte de Perón en 1974, su esposa y vicepresidenta, Isabel Martínez de Perón, asumió el poder, pero su gobierno fue incapaz de controlar la crisis.
El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas llevaron a cabo un golpe de Estado que derrocó a Isabel Perón, dando inicio a un régimen militar conocido como Proceso de Reorganización Nacional. Este período estuvo marcado por graves violaciones a los derechos humanos, la desaparición forzada de personas y una política económica neoliberal.